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domingo, 27 de abril de 2014

DEJAME VOLAR MAMA


Déjanos volar, es lo que creo que a veces muchos chicos y chicas con autismo nos piden pero tardamos en entenderlo, aún así hay que dejarlos volar, no importa que no vuelen tan alto como las aguilas, lo importante es que puedan volar

Cuando era un niño jamás en mi familia  dudaron de mis capacidades, pero aún así siempre hasta hace menos de un año el único trabajo que me dejaban hacer solo era llevar las bolsas de la basura al contenedor, nunca me habían dejado salir a la calle solo. El cambio llego cuando entre a un nuevo colegio y el director le exigió a mi familia que tendría que ser más autónomo para estar en este colegio. Lo primero fue que tenía que salir a una calle diferente de la que vivo a esperar la ruta para el colegio, en principio mi madre me acompañaba hasta la ruta, luego me enseñaron a pasar la calle, debía mirar muy bien pues al frente de casa no hay semáforo y los coches circulan en los dos sentidos, eso lo conseguí en una semana, el segundo paso fue pasar por una calle grande con semáforos, aquí mi madre se fiaba menos de mi me espiaba desde donde podía aunque ella creía que yo no me enteraba, también lo logre en tiempo récord pues solo era esperar que el muñeco se pusiera en verde, y el semáforo tuviera la luz en rojo. Al mes de estar en este colegio y ya yendo a la parada de la ruta solo, llamaron a mi madre para decirle que las reglas habían cambiado, y que ahora debía aprender a tomar el transporte público, mi madre entro en pánico pero lo acepto. Durante un mes mi madre viajo con migo, son tres autobuses los que debo tomar para ir al colegio, y luego de regreso a casa. Ella me elaboro unas fichas con dibujos de autobuses, los números de los autobuses y las paradas. Después  de cumplir el mes de viajar con ella me dejo solo, pero claro siguió espiándome durante otro mes, seguía los autobuses en su coche, y así hasta que se dio cuenta que yo soy un chico muy inteligente y no necesitaba  ayuda todo está controlado. 
 Ahora solo llamo a mi madre cada vez que cambio de autobús hasta que llego al colegio o a casa, estoy feliz me siento libre, todos los días me encuentro con algunas personas que hacen el mismo recorrido,  veo mucha gente diferente, y me doy cuenta que poco a poco voy entrando en su mundo y ellos de una manera sutil en el mío.
He querido hoy que sea Juan Pablo el que les cuente su aventura de la libertad, porque aunque no tenga gran fluidez verbal, se que es lo que les contaría. El se ve feliz, sale muy puntual en la mañana a tomar el autobús que lo lleva al colegio cuando me llama diciéndome donde esta se le nota la alegría que siente, eso para mi no tiene precio.

Como siempre he dicho solo quiero contar  nuestra historia nuestras vivencias desde nuestra experiencia, con esto quiero animar a las familias de niños con discapacidad a que les den un poco de libertad, cada uno en la medida que puedan a veces creo que en mi caso con Juan Pablo me he demorado mucho tiempo en darle responsabilidades, pero nunca es tarde podemos empezar por pequeñas pero que para ellos son grandes cosas y de esa manera ir avanzando. 
 Cuando les vamos dando pequeñas responsabilidades y ellos lo van logrando hace que también  se sientan mucho más seguros, mucho más felices, es calidad de vida lo que les estamos proporcionando, y de paso nos beneficiamos las familias. 
Gracias por seguirnos, por tomarse su tiempo para leernos, por compartir nuestra historia, ese es nuestro gran objetivo. Gracias,gracias, gracias