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domingo, 2 de febrero de 2014

EL DEPORTE Y SUS BENEFICIOS EN LAS PERSONAS CON AUTISMO


En la vida de Juan Pablo el deporte siempre ha estado presente, desde los tres años practica la natación, aprendió  patinaje sobre tierra y luego patinaje sobre hielo, más adelante a montar en skateboard, también sabe esquiar en la nieve. Bueno todo esto lo practica como jovi el único deporte en el que esta en competición es la natación. Para el que nunca fue mi intención que lo practicara pero que lo hacia con bastante frecuencia y con una destreza impresionante fueron los cien metros escapada libre, porque no podía dejar la puerta de casa sin estar bajo llave, en el momento que me descuidaba ya estaba en la calle, por su cuenta y riesgo. 
Como lo he dicho desde un principio mi intención es contar nuestra experiencia, en ningún momento pretendo dar cátedra sobre autismo, pero también es cierto que como he vivido los resultados me siento con autoridad para decir que sí, que el deporte ayuda mucho a nuestros hijos. Al practicar tanto deporte Juan Pablo le fue bajando  la hiper actividad, él  mismo pide que lo lleven a practicar su deporte el día que le corresponde, entonces entiendo perfectamente que se siente bien, que es feliz con el deporte. En mi hijo el hecho de ser deportista, le ha ayudado a que prácticamente desaparezcan las rabietas que tanta angustia me producían como madre; a partir de los cuatro años podría decir  tuvo una adicción a los vídeo juegos, luego cuando lo llevaba a los centros comerciales era obligación llevarlo a estos sitios de los cuales después se negaba a salir, y la salida terminaba en una rabieta monumental, tanto así que una vez en un centro comercial llamaron a seguridad porque pensaron que yo le había echo daño al niño,claro era ilógico semejante rabieta solo por sacarlo de los vídeo juegos, en ese momento no sabía que hacer si atender a los guardias de seguridad o tratar de controlar a mi hijo. Bueno es evidente que todo tiene un proceso, y a veces para mi gusto y situación me parecía eterno, pero con el correr del tiempo he aprendido a ser absolutamente tolerante, creo que mi tolerancia en el proceso de aprendizaje de mi hijo y mío a llegado a un 95%, me incluyo también pues Juan Pablo me ha enseñado a lo largo de estos años muchas cosas que solo las he podido aprender de él y con él,  el grado de tolerancia, él me lo ha enseñado poniéndome al limite día tras día. He sido paciente y para mi  el más mínimo resultado de cambio de mi hijo es algo maravilloso, el hecho de que comenzara a dormir mejor y él mismo a pedir que lo llevaran a practicar deporte me hizo ver que  era y es feliz, aunque en principio se negaba a hacerlo. No tiene que ser un campeón ni mucho menos, sólo quiero que disfrute que sea una persona feliz, ese es mi gran objetivo su felicidad, eso es lo que siempre he buscado y seguiré buscando hasta el fin de mi existencia. Cabe aclarar que a parte del deporte Juan Pablo siempre ha recibido terapias, de las cuales más adelante hablaremos. !RECUERDEN NO HACE FALTA QUE SEAN CAMPEONES, SOLO QUE SEAN FELICES!